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¿Qué son las drusas maculares?

Las drusas maculares son depósitos de residuos que el cuerpo no es capaz de eliminar. Esto hace que se almacenen en la parte central de la retina  denominada mácula que es la que permite ver los detalles con claridad o llevar a cabo actividades como conducir o leer.

 

¿Cuántos tipos existen?

Las drusas se clasifican en duras y blandas. Las drusas duras son de pequeño tamaño y se encuentran muy separadas entre sí.  Por su parte las drusas blandas son de gran tamaño y se agrupan entre sí, aumentando el riesgo de Degeneración Macular Asociada a la Edad (DMAE).

 

¿A qué edad son más frecuentes?

 Son habituales en pacientes de entre 45 y 65 años y muy frecuentes en las personas mayores de 65 años.  El hecho de que las drusas no acostumbren a presentar síntomas hace que sea importante la realización de controles periódicos en estos grupos de riesgo para su diagnóstico precoz.

Los pacientes con drusas blandas podrían llegar a presentar algunos síntomas como visión borrosa, un punto blanco en su visión central o dificultad para acomodar la visión al pasar de una luz brillante a una oscura.

 

¿Cómo se evalúan?

Para su evaluación es imprescindible realizar un fondo de ojo con dilatación pupilar para conocer el estado de la retina. En caso de detectar drusas blandas, se deberá utilizar además un test de rejilla de Amsler para descartar sospechas de DMAE. Para su diagnóstico precoz también son claves tecnologías como el OCT, la Angio-OCT y, en caso de duda, la angiografía con fluoresceína.

 

¿Qué causa su aparición?

Las drusas están relacionadas con el proceso natural de envejecimiento y solas no originan pérdida de visión.  Pero en algunos casos sí pueden provocar daño macular al abombarse la retina y generar elevaciones de pequeño tamaño.

 

¿Cómo se tratan?

En la actualidad no existe ningún tratamiento para combatir las drusas duras. Tan sólo los controles rutinarios permiten monitorizar su evolución y detectar si se convierten en drusas blandas.

En el caso de las drusas blandas asociadas a DMAE húmeda se valorará el tratamiento más adecuado para cada paciente, siendo los fármacos antiangiogénicos los que mejor resultados están dando con una eficacia de hasta un 90% a la hora de frenar la pérdida de visión.

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