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  • El Instituto Oftalmológico Gómez-Ulla incide en la importancia de las revisiones oculares al inicio del curso académico para prevenir los casos de fracaso escolar asociados a problemas de visión
  • Una agudeza visual incorrecta o mal corregida y movimientos oculares anómalos pueden influir en el retraso lector y de escritura de los niños
  • La clínica recuerda que sólo el 27% de las revisiones que se llevan a cabo en España corresponden a menores de entre cinco y diez años. Esta franja de edad es de vital importancia para poner solución a los problemas visuales que sólo pueden ser tratados en la infancia
  • Estrabismo, ojo vago, blefaritis, glaucoma infantil, cataratas congénitas, miopía, hipermetropía y astigmatismo, principales patologías en edades tempranas

Coincidiendo con el inicio del curso escolar el Instituto Oftalmológico Gómez-Ulla recuerda la importancia de realizar revisiones oculares a los niños dada la estrecha relación, demostrada, entre el rendimiento escolar y la visión.  “Los niños perciben el 80% de la información del entorno a través de la vista por lo que movimientos oculares anómalos o una agudeza visual incorrecta o mal corregida pueden influir sensiblemente en el retraso lector y de escritura del menor”, explica el director médico del Instituto Oftalmológico Gómez-Ulla, el Prof. Francisco Gómez-Ulla.

Además, desde la clínica se pone de manifiesto que sólo el 27% de las revisiones que se llevan a cabo en España corresponden a menores de entre cinco y diez años, una franja de edad de especial importancia ya que en ella puede detectarse problemas visuales que sólo pueden ser tratados durante la infancia.

“Muchos reconocimientos visuales se realizan tarde, dejando pasar edades clave para solucionar posibles afecciones oculares. De hecho, un examen visual en los más pequeños busca poder descartar la presencia de enfermedades como estrabismo, ojo vago, blefaritis, glaucoma infantil, cataratas congénitas o problemas de refracción”, afirma el responsable de la Unidad de Oftalmología Pediátrica y Estrabismo de la clínica, el Dr. Pablo Durán.

Es el caso también de la miopía, la hipermetropía y el astigmatismo que pueden aparecer durante la infancia y para los que existe actualmente tratamiento. Para la miopía se está utilizando con éxito desde hace años el colirio de atropina que permite controlarla en menores de entre 6 y 12 años.  “De hecho en la Unidad de Oftalmopediatría del Instituto Oftalmológico Gómez-Ulla lo utilizamos siendo la primera opción de tratamiento, siempre después de haber realizado una valoración individual del riesgo de progresión de la miopía en cada caso concreto”, indica el Dr. Durán.

Exámenes preventivos según la edad

Dependiendo de la franja de edad en la que se encuentra el menor deberán realizarse unos exámenes de visión preventivos concretos. Entre los cero y los tres  años, si hay patología oftalmológica en la familia, se sugiere hacer un examen visual anual, si no hay patología familiar a partir de los tres años y hasta los seis ya que a esas edades la visión experimenta grandes cambios. A partir de los seis años y hasta que el niño termina su formación se recomienda realizar un examen visual al comienzo de cada curso académico dado que el esfuerzo visual es intenso.

Existen síntomas que pueden alertar de posibles problemas como pueden ser: que el menor se acerque demasiado al televisor; presente párpados rojos o hinchados; se distraiga y evite las tareas que implican visión cercana; experimente una sensibilidad exagerada a la luz; caídas frecuentes; confusión de letras; mala coordinación ojo-mano o que cierre y se tape un ojo para ver mejor con el otro.

Terapia visual

Los problemas de aprendizaje en niños pueden estar relacionados con alteraciones visuales como graduaciones no corregidas, estrabismos, ambliopías, etc. y/o relacionados con el mal funcionamiento de la visión binocular (alteración del enfoque, mala coordinación de los movimientos oculares…) así como con la alteración del procesamiento de la información visual.

Pueden beneficiarse de la terapia visual, aquellos pacientes que presenten síntomas como la baja comprensión lectora, lectura lenta, usar el dedo al leer, saltar o repetir líneas al leer, invertir letras y números, dificultades para copiar de la pizarra, problemas en las actividades deportivas, dolores de cabeza, astenopia, visión borrosa y/o doble en tareas de cerca  y que tras un examen optométrico completo justifique la existencia de dicha sintomatología.

“La rehabilitación visual consta de diversos ejercicios en espacio abierto guiados en todo momento por profesionales durante la consulta. Para ello se realizan programas de entrenamiento visual personalizados, adaptados siempre a la edad y necesidades del paciente”, afirma la optometrista de la Unidad de Terapia Visual del Instituto Oftalmológico Gómez-Ulla, Lucía Viqueira.

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