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Tres décadas al servicio del paciente convierten la trayectoria de Isabel Collazo en una historia de vocación trabajando mano a mano con el Profesor Gómez-Ulla desde su primera consulta en la calle Monte Ríos de Santiago de Compostela. Con el recuerdo en su mente de los primeros pacientes, valora el servicio a los demás como una experiencia enriquecedora que le ha permito crecer tanto profesional como personalmente a lo largo de todos estos años de práctica asistencial.

 

Son más de 30 los años que lleva ejerciendo como auxiliar de enfermería vinculada a esta clínica, ¿qué recuerda de los inicios en la primera consulta en Montero Ríos?

Son recuerdos muy entrañables ya que son mis inicios trabajando con el Profesor Gómez-Ulla, allá por el año 1988. Con él y en esta primera consulta, efectivamente ubicada en la calle Montero Ríos de Santiago de Compostela, comencé a poner en práctica todo lo que aprendí de su mano tanto de auxiliar de enfermería como de oftalmología. Recuerdo a los primeros pacientes y también la consulta que era muy espaciosa, con cuatro despachos y una sala de espera, compartida con un otorrino, el Profesor Labella, y muy agradable, habiendo contribuido a ello la propia esposa del Prof. Gómez-Ulla que fue la encargada de decorarla.

Por su experiencia, ¿qué cualidades debe tener alguien que desee trabajar en su profesión?

Sin duda tiene que tener vocación de ayuda a los demás, ser amable y agradable en el trato y muy empática. La discreción, la delicadeza, la seriedad, la honradez y el trabajo en equipo son también cualidades muy importantes en nuestra profesión.

¿Diría que es una profesión vocacional?

Sin duda. En el día a día estás en contacto con muchas personas y sin esa vocación de ayuda a los demás sería muy difícil poder ejercer este trabajo ya que aunque a través de la formación se adquieren todos los conocimientos necesarios son las aptitudes humanas las que realmente permiten establecer una conexión con el paciente, humanizando aún más nuestra profesión.

¿Cómo influye su trabajo en la evolución clínica de un paciente?

Nuestro trabajo complementa la atención profesional del especialista. Les ayudamos proporcionándoles  autonomía, ayudándoles en el conocimiento de su enfermedad así como con sus autocuidados. Además, en muchas ocasiones nos convertimos en un referente  tanto para ellos como para sus familiares trasladándonos sus dudas o inquietudes. Y es muy enriquecedor poder ayudarles cuando más lo necesitan.

¿Qué consejos le daría a alguien que está empezando?

Que no se olviden de que la empatía es clave en la ayuda al paciente. Ser organizado les facilitará el trabajo diario. La puntualidad es imprescindible para una atención sanitaria de calidad.  Y aunque  se valora mucho la proactividad, es fundamental no quedarse con dudas y consultar siempre que sea necesario antes de tomar decisiones erróneas. Y lo más importante, que disfruten cada día de su trabajo, ya que eso les hará crecer tanto profesional como personalmente. O al menos esa es mi experiencia a lo largo de estas tres décadas al servicio de nuestros pacientes.

 

 

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